La Fundación Ramón Areces y el Grupo de Estudios de Población y Sociedad (GEPS) han organizado una mesa redonda dentro del Ciclo “Educación” con el título El sistema educativo español: una evaluación. Participaron tres destacados especialistas en la materia: Alejandro Tiana (Catedrático de Teoría e Historia de la Educación, UNED, ex Secretario General de Educación y Director del Centro de Altos Estudios Universitarios de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura), Alicia Delibes (Viceconsejera de Educación de la Comunidad de Madrid) y Julio Carabaña (Catedrático de Sociología, Universidad Complutense de Madrid). La coordinación corrió a cargo de Miguel Requena (Catedrático de Sociología, UNED). Raimundo Pérez-Hernández, Director de la Fundación Ramón Areces, inauguró la sesión.
Miguel Requena realizó una breve semblanza de los tres ponentes y resumió los objetivos principales de la sesión, cuyo propósito era señalar las virtudes y defectos del sistema educativo español y, en su caso, proponer soluciones a los problemas detectados. Ante la amplitud del debate propuso limitar la discusión a la enseñanza secundaria y la transición a la enseñanza pos-obligatoria. Varias fueron las cuestiones que se plantearon inicialmente para el debate. ¿Se ha deteriorado la calidad de la enseñanza en estos últimos años de rápida expansión del sistema educativo? ¿Está la formación que reciben los jóvenes españoles en línea con la de los otros países desarrollados? ¿Son los contenidos que se trasmiten a los estudiantes los más adecuados para enfrentarse con éxito al mundo en el que viven? ¿Es el fracaso escolar el talón de Aquiles de la educación en España o sólo una consecuencia esperable de su masificación? Los tres ponentes presentaron perspectivas y opiniones diferentes, e incluso encontradas, del sistema educativo español, aunque en general tendieron a coincidir en la máxima relevancia que la enseñanza tiene para el futuro de nuestra sociedad.
Alejandro Tiana ilustró, con gran profusión de datos estadísticos, la evolución del sistema educativo español durante el último siglo, incidiendo en el progreso que ha significado la sucesiva ampliación de la enseñanza a capas crecientemente amplias de la población española y en las mejoras alcanzadas en los últimos años con las sucesivas reformas legislativas que ha experimentado la educación en nuestro país. El segmento de la población española que recibe educación reglada ha crecido notablemente y el nivel formativo de las generaciones más jóvenes de españoles se ha ensanchado de forma sostenida. El cambio educativo, tan positivo como necesario, ha situado a nuestro país en línea con las sociedades avanzadas de nuestro entorno. El rendimiento académico de nuestros estudiantes —medido con las puntuaciones obtenidas en las pruebas de PISA (Program for International Student Assessment)— nos coloca en una posición intermedia en el concierto de los países desarrollados, no muy alejados, además, de los extremos superiores. El cambio educativo ha contribuido también de forma decisiva a mitigar desigualdades tradicionales que estaban muy arraigadas en la sociedad española como, por ejemplo, las que separaban a los hombres de las mujeres. En conjunto, la valoración que el sistema educativo español le merece a Tiana es muy positiva, sin que ello signifique que no haya que seguir haciendo esfuerzos en pro de una continua mejora.
Alicia Delibes demostró suscribir una visión muy diferente del sistema educativo de la que presentó Tiana. Delibes comenzó su intervención señalando las consecuencias negativas que para los sistemas de enseñanza han tenido las modas intelectuales libertarias nacidas en los años sesenta y el debilitamiento de la autoridad escolar que han generado. A continuación, y en relación con España, criticó la rápida sucesión de reformas —promovidas todas ellas por gobiernos socialistas— a la que han tenido que enfrentarse las últimas generaciones de estudiantes. En su opinión, un entorno educativo inestable e inseguro, como el español, abruma a los estudiantes, los perjudica en la medida en que impide que reciban y asimilen de manera ordenada el conocimiento escolar y termina por empeorar su rendimiento académico. En apoyo de su tesis, señaló cómo la posición de España en el ranking del rendimiento académico que establecen las pruebas de PISA ha caído entre los años 2000 y 2006, por ejemplo en relación con países como Alemania. Delibes se basó precisamente en el ejemplo de Alemania para hacer una defensa explícita de los itinerarios y una crítica de la escuela comprensiva. Para ella, los sistemas basados en la separación de los alumnos en función de su rendimiento académico son claramente mejores que los comprensivos porque permiten utilizar de forma más eficiente los recursos educativos, seleccionar mejor a los alumnos y reducir el fracaso escolar y el abandono temprano.
En lo que sin duda constituyó una intervención muy provocativa, Julio Carabaña se aplicó a refutar lo que considera varias creencias erróneas sobre el sistema educativo español. Arguyó que, en realidad, el rendimiento académico de nuestros estudiantes no es significativamente peor que el de los países de nuestro entorno, ni en términos cardinales ni ordinales. Defendió la idea de que el llamado fracaso escolar en la enseñanza secundaria es un efecto inducido por los cambios de criterios administrativos del sistema escolar —la substitución de la certificación por la titulación—, pero que tiene muy poca relación con el nivel real de aprendizaje de los alumnos. También negó que el fracaso escolar tenga una influencia decisiva en el destino económico de los estudiantes que abandonan sin título porque los datos muestran que hay muy poca diferencia en las ocupaciones y los ingresos de los alumnos que pasan la enseñanza básica con título y los que lo hacen sin título. Negó Carabaña, en fin, que las sucesivas reformas educativas haya desempeñado un papel importante en el desempeño escolar de los alumnos españoles y sostuvo, además, que el impacto de los sistemas educativos en el desarrollo económico es cuestionable. Para terminar, aseguró que cualquier reforma de la educación que se acometa en estos momentos será inútil para ayudarnos a superar la recesión económica, pues en todo caso sus efectos comenzarían a notarse cuando la siguiente generación acabe su ciclo educativo.