Thomas Fingar, Catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford y ex Director Adjunto de National Intelligence for Analysis, pronunció en la Fundación Ramón Areces la conferencia titulada “Grandes tendencias globales en la primera mitad del siglo XXI” en la que analizó los retos económicos, sociales y políticos a los que se enfrenta el mundo en los próximos 40 años. El profesor Fingar aseguró que la magnitud de tales retos está muy clara y por ello los gobernantes han empezado a trabajar en soluciones para un mundo cada vez más globalizado, afectado por el cambio climático y desestabilizado por conflictos regionales.
El profesor Fingar centró su intervención en cinco grandes asuntos: el papel actual de las Instituciones internacionales, los procesos de globalización, los cambios demográficos, el terrorismo y la proliferación nuclear. Sobre las instituciones internacionales como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la OTAN, que han ayudado a mantener el “status quo” internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial afirmó que padecen de envejecimiento para afrontar los nuevos retos que se presentan ya que se crearon en condiciones muy diferentes a las de hoy en día. “Estas instituciones ha sido víctimas de su propio éxito, dijo Fingar, pero la actual situación mundial exige un consenso amplio entre todos los países, consenso que resulta difícil de conseguir con las instituciones actuales”.
Para el conferenciante, el proceso de globalización mundial ha generado prosperidad para muchos países pero las condiciones de vida de otros muchos, sin embargo, han empeorado. El proceso de globalización se va a mantener impulsado por el progreso de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información, lo cual, finalmente, incrementará la desigualdad entre países ricos y pobres. Por otra parte, la prosperidad, y el aumento de oportunidades que trae consigo la globalización, va a aumentar la demanda de agua y otros recursos naturales que son finitos. El aumento de la demanda incrementará los precios de los bienes, y al incrementarse los precios los países más pobres van a sufrir las consecuencias y eso a su vez va a exacerbar las tensiones sociales.